19/09/2017 felipe.gost

Otoesclerosis, mi compañera por años

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OTOESCLEROSIS, MI COMPAÑERA POR AÑOS

Todavía recuerdo ese día cuando llegué a mi casa luego de una de las presentaciones que realizaba cada fin de semana en el desaparecido Barrio Suecia de Santiago. En ese tiempo, sólo utilizaba mi guitarra eléctrica para tocar en vivo, y me paseaba con ella y todos los efectos que usaba en mis presentaciones. Cuando llegué a mi casa cerca de las 3:00am, venía con la duda de un arreglo que necesitaba resolver, y entré a mi pieza para conectar al tiro mi guitarra a mi pedalera y me puse audífonos para resolverlo antes de dormir. Al tocar el primer acorde, sentí que no escuchaba parejo y sin pensarlo di vuelta los audífonos para comprobar que obviamente estaban fallando. Pero mi sorpresa fue cuando seguía escuchando disparejo y del mismo lado. Mi primera reacción fue taquicardia, transpirar helado y me asusté como nunca me había pasado. Hace algún tiempo había sentido algunos ruidos (Tinnitus), pero no le había dado mayor importancia.

Luego de visitar muchos médicos y pedir opiniones, se me diagnosticó una Otoesclerosis, una enfermedad del oído medio, progresiva, y que me estaba quitando la audición de mi oído izquierdo. Me advirtieron de todo y de que cada vez escucharía menos y que sobre el Tinnitus no había más información ni cura. En ese tiempo me hablaron de una cirugía, pero que era recomendable esperar unos años antes de verla como opción. En mi condición de músico, esta enfermedad fue algo que me costó mucho aceptar y asumir, pero para ser sincero, creo haberlo sobrellevado bastante bien durante todos estos años en lo emocional y profesional.

Con el tiempo, mi audición seguía disminuyendo considerablemente, lo notaba yo que trabajo con mis oídos, y lo notaban quienes me rodeaban, porque ya estaba con el “Ah?” “Cómo?” todo el día. La televisión ya estaba como 5 rayitas más arriba, hablaba cada vez más bajo (esto ocurre porque se escucha la propia voz más fuerte en la cabeza) y así con otras cosas cotidianas. Mi oído derecho se transformó en mi salvavidas y se comenzó a llevar todo el trabajo, por ejemplo, nunca más contesté el teléfono con el oído izquierdo. Algunas cosas medias “tragicómicas”, ya no podía escuchar estéreo o cuando quería dormir y no escuchar nada, me apoyaba del lado bueno en la almohada y listo, lo mismo cuando sentía ruidos fuertes y molestos, sólo me tapaba un oído y así dejaba una mano libre (siempre tratando de ver el vaso medio lleno).

Cada año me controlaba al menos unas 3 veces, con el fin de mantener siempre las opciones de resolverlo con cirugía, y que no se generara alguna complicación que evitara que ésta fuera efectiva. Había decidido patear la cirugía lo más posible, por susto a los mínimos riesgos que pudieran existir y al solo hecho de tener que someter una de mis principales herramientas de trabajo a una intervención tan delicada. Utilicé un audífono entremedio que me ayudó bastante, pero al ser un aparato electrónico, como músico, nuevamente la percepción de los sonidos se me hacía incómoda y poco fina. Con el tiempo perdí el control del “paneo” (el poder distinguir de que lado viene el sonido, siempre escuchaba del derecho), sufrí vértigos y otras situaciones incómodas. Como anécdota, hasta los ingenieros a cargo del sonido en vivo estaban informados de las frecuencias que tenía perdidas en ese oído, con el fin de crear una mezcla y ecualización especial en mis In-Ear (audífonos para retorno), para que así pudiera escuchar en forma uniforme y clara y aprovechar lo que aún tenía bueno de ese oído.

Siempre le tuve susto a la cirugía, es como cuando si a un futbolista le detectaran algo delicado en sus piernas, o a un médico en sus manos, me daba miedo que lo poco que tenía aun funcionando en ese oído lo perdiera. Pero ya pasados muchos años, sinceramente no escuchaba nada de ese lado, por lo que con la cirugía no tenía mucho que perder. De todas maneras mi Doctor me había dado todas las garantías de un buen resultado, habiendo hecho más de 1500 cirugías de Otoseclerosis. Además, por esas cosas del universo, en una entrevista para Radio Bio-Bio, y conversando con la periodista fuera del aire, me contó que un coleguita, cantante ya consagrado en nuestro medio, lo habían operado exactamente de lo mismo, y que los resultados fueron increíbles. Luego al comunicarme con él, supe que incluso lo había operado el mismo médico, lo cual me aumentó la tranquilidad y confianza en la cirugía que ya veía cada vez más cerca.

Hasta que tomé la decisión de operarme, ya había investigado demasiado, me había leído todos los foros y estudios de internet y decidí que ya no debía aplazarlo más. Ya decidido, fui a mi Doctor y el último examen confirmó la pérdida más profunda y que justamente era el momento de operar, ya que había disminuido mucho en un corto tiempo y había que aprovechar que mi oído interno estaba en perfectas condiciones, por lo cual era el escenario ideal para realizar la cirugía (si falla el oído interno no hay remedio ni con cirugía).

Por fin llegaba el día!!!, esperado por mí y por muchos que me rodean. Fue cómico, porque tuve que aplazarlo 2 veces por circunstancias bastante particulares que no me gustaría detallar para no sufrir de CyberBulling, pero el universo es sabio. El día Jueves 7 de Septiembre entré a pabellón con mi oído malo bien pintado con un plumón negro para evitar errores (si, ha pasado). La cirugía consistió en poner una prótesis que reemplazaba a uno de los huesecillos dañado del oído medio y que me impedía la conducción del sonido. Fue una intervención relativamente delicada, ambulatoria, con anestesia general y que duró 1 hora y media aprox., volviendo a casa al otro día. Todo salió perfecto según los médicos y me ordenaron un reposo absoluto de 10 días, en cama, sin cantar, sin hacer fuerzas, con dieta especial, etc. Muy obediente cumplí todo y llegué al siguiente control para que me sacaran el tremendo parche/tapón que tenía en mi oído operado. En el momento que me sacaron ese parche fue como ver la luz!!… Ahí me pude percatar de lo que me había perdido todos estos años, me molestaba incluso hasta el más mínimo sonido. Fue increíble!!

Hoy estoy de alta, feliz y agradecido de todos quienes estuvieron a mi lado durante este largo proceso… Si bien tengo que seguir con algunos cuidados mínimos, ya puedo comenzar de a poco a volver a cantar, escuchar música, y recuperar mi rutina diaria. Hoy puedo decir que he vuelto a escuchar estéreo!!…Quiero seguir compartiendo y creando música toda mi vida, y hoy cierro un capítulo importante, que se escribió durante muchos años, pero que termina con un final feliz.

En este relato incluyo el nombre de la enfermedad con el fin de que mi experiencia ayude a quienes hoy sufren lo mismo y que necesitan conocer la historia de otros para buscar su propia tranquilidad y así tomar la decisión de operarse o la que más les convenga según su estilo de vida, tal como lo hice yo.

Seguimos conectados!!

Un Abrazo!!

F.G.



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